Julio Cortázar
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12 jul 2013
Toco tu boca
Toco tu boca,
con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi
mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los
ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo,
la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas,
con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano por tu cara, y
que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que
sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.
Me miras,
de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos
miramos cada vez más de cerca y nuestros ojos se agrandan, se acercan entre sí,
se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se
encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la
lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene
con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu
pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como
si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de
fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un
breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es
bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento
temblar contra mí como una luna en el agua.
Instrucciones para volar.
Ese segundo previo al desahogo que hace que todo se paralice, que no exista nada más que el suelo y el cielo (y vos). Hay un momento en el que la mente se pone en blanco y no pensás..sólo sentís. Existe un instante mágico, con una energía única, que sólo se hace presente cuando todo está en silencio, cuando se espera por los primeros acordes que van a sonar en el suelo, en el cielo y en vos. Cuando sentís las vibraciones por debajo de tu cuerpo, es cuando ya no hay manera de explicar lo que se siente; se transforma todo lo que te pasó en la semana y todo lo que tenés que hacer para la próxima, en un mismo compás, que abre los ojos y te muestra que no estás solo. No estás solo porque hay otras energías en frente tuyo, mirándote y recibiendo todo de vos, observando tu alma desnuda que no hace más que brindarse a quienes quieran abrazarla; no estás solo, porque ahora tenés a los que te acompañan con una sonrisa y los dientes apretados, rezando para que todo salga bien, porque conocen tu esfuerzo, saben que tu compromiso y disfrute fue la causa (durante toda tu vida) de no estar presente en millones de eventos, de cambiar los mates por horas de desgaste físico y ensanchamiento del corazón, de llegadas tarde y quejas por el cuerpo que empieza a reclamar. Y una vez más te digo, que no estás solo porque estás con vos, porque es uno de los pocos momentos en los que tu compañía es lo único que necesitás y lográs conectarte, despejarte, descargarte y despertarte; no estás solo, porque desde el momento en el que ese silencio te dice que tenes que entrar a hacer lo tuyo, hasta ese segundo de silencio que se hace entre el último sonido y el primer aplauso, todo lo que sos y siempre soñaste ser sale a pasear, y a mostrarte (y mostrarle a los demás) que el arte te sigue salvando, que seguís encontrando el espacio en donde el alma y el cuerpo realmente son uno, el espacio en donde la mente se queda de espectador, el espacio para el que naciste y en el que, sabés, vas a pasar el resto de tu vuelo.
6 jun 2013
20 may 2013
¿De eso se trata no? De tropezar y volverse a levantar.
Voy a ser sincera, hace mucho no lloraba así. Y si, al principio fueron lagrimas de bronca, que se fueron convirtiendo en emoción. Hoy a la tarde tuve miedo, enojo, bronca, ganas de volver el tiempo atrás, de no crecer nunca. Despues en la clase de movimiento, me di cuenta con que poco uno puede ser feliz. Con el simple hecho de mirar lo que nos rodea. Mirar al frente, arriba, abajo, el pasado, el presente, el futuro y alguna especie de paraíso. Y todas las cosas que aparecieron. Tristeza, miedo, angustia y felicidad. Felicidad de estar haciendo lo que me gusta, de estar rodeada de gente maravillosa, y de entender, que a veces hace falta tropezar y caer, para levantarme y avanzar con mas ganas.
Hoy me siento mas viva que nunca, y este es el click que necesitaba para podes entender que si no disfruto lo que hago, no tiene sentido seguir haciendolo.
Hoy quiero seguir, lento, no interesa, pero seguir, no determe ni retroceder nunca más.
Ya esta en el aire girando mi moneda, y que sea lo que sea...
Voy a ser sincera, hace mucho no lloraba así. Y si, al principio fueron lagrimas de bronca, que se fueron convirtiendo en emoción. Hoy a la tarde tuve miedo, enojo, bronca, ganas de volver el tiempo atrás, de no crecer nunca. Despues en la clase de movimiento, me di cuenta con que poco uno puede ser feliz. Con el simple hecho de mirar lo que nos rodea. Mirar al frente, arriba, abajo, el pasado, el presente, el futuro y alguna especie de paraíso. Y todas las cosas que aparecieron. Tristeza, miedo, angustia y felicidad. Felicidad de estar haciendo lo que me gusta, de estar rodeada de gente maravillosa, y de entender, que a veces hace falta tropezar y caer, para levantarme y avanzar con mas ganas.
Hoy me siento mas viva que nunca, y este es el click que necesitaba para podes entender que si no disfruto lo que hago, no tiene sentido seguir haciendolo.
Hoy quiero seguir, lento, no interesa, pero seguir, no determe ni retroceder nunca más.
Ya esta en el aire girando mi moneda, y que sea lo que sea...
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Crisis,
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20 feb 2013
Placeres de la vida un día como hoy es levantarte temprano y desayunar escuchando el Album verde tributo a los Beatles interpretado por bandas de reggae...
Como por ejemplo este tema.
Au reovir, buena vida. (y ojalá nunca les duelan tanto los ovarios como a mi)
Como por ejemplo este tema.
Au reovir, buena vida. (y ojalá nunca les duelan tanto los ovarios como a mi)
10 ene 2013
Como suicidarse y no morir en el intento
Se acabó. Se había acabado (y a decir verdad, aquí empieza la verdadera historia). Voy a hacer mis esfuerzos más calificados para intentar describir lo que sentía en ese momento. Una parte de mí, la más caprichosa, pensaba que haberlo dejado estaba bien, porque merecía más atención de parte de un hombre. En cambio, mi parte más racional sabía que lo había dejado por miedo a que él me deje en primer lugar.
Sí, pensaba que necesitaba algo más de un hombre, pero todo lo que podía pensar ahora era: “necesito morirme”. Claro, eran solo fantasías. Era mi “primera desilusión amorosa”, como decía la gente en general. Yo muy profundamente tenía la convicción de que no era simplemente una nena que dejaba a su primer novio e iba a superarlo en cinco o seis días, ni semanas, ni años. Sabía que el había marcado mi vida para siempre.
Antes de conocerlo, era una mujercita gris, pero autosuficiente, hermosa e inteligente. Ahora, dos años después era una versión pervertida de lo que solía ser. Me había convertido en una persona desdeñosa, alguien que no sabía gratificar a otros, que siempre buscaba el placer propio. Merecía placer, merecía dejar de sufrir… y por sobre todas las cosas: no podía parar de imitarlo.
Ahora bien, por otra parte: no comer genera desgano, genera enemistades inexistentes, hace que quienes te aman muten en enemigos mortales. Hace que quieras huir de tu casa, de tu cuerpo, de tu cabeza: todo te agota, te hace sentir un cadáver odioso al que todos temen acercarse. Muchos porque no saben qué esperar de vos y otros tantos porque tienen miedo de que te mueras si te hablan. Yo me estaba muriendo aunque la gente no se me acercaba. No comer, además, vuelve el alimento un enemigo íntimo: “lo que me alimenta me destruye” solía decir. Es una frase conocida dentro del ambiente pro-anorexia “Quod me nutrit me destruit”. Aquella cita podía ser aplicada en muchos sentidos y de diferentes maneras en mi vida. En mi caso dos cosas importantísimas me alimentaban y destruían a la vez. Una, la comida. La segunda era un pendejo de mierda
Fueron tres meses donde me sentí mas sola y fea que nunca. Quería morirme, solo eso. Deja de respirar, dejar de sufrir, dejar de sentir, dejar de existir. Tres meses que se asemejaron a tres mil años de soledad y dolor extremo. Hubiera preferido que me pise un camión y quedar cinco meses en cama a sentir semejante dolor en el alma... si es que aun tenía un alma.
Por aquellos días era muy aceptable llorar hasta el desmayo o el interminable dolor de cabeza. Era común tener tanto odio por uno mismo, tanto que hasta nos parecen irreales e inentendibles todos aquellos años de convivencia con nuestras mentes perturbadas, tantos años de soportarse a uno mismo. Y luego llegan los reproches: ¿por qué no me di cuenta antes de que me odio? ¿Por qué no me eliminé tiempo atrás?
Uno no quiere vivir porque sufre, porque está triste. Entonces algún ser muy inteligente (seguramente amigo o familiar) te dirá que todo el mundo te quiere, que todos te aprecian, que no podes HACERLE ESO A TU FAMILIA.
Muy bien, recapitulemos: entonces uno tiene que vivir en pena porque no se le puede hacer “eso” a la familia. ¿Eso? ¿HACER QUÉ?, me sigo preguntando yo, a través de los años. ¿Hacer qué mierda? Si uno está enfermo debería elegir cómo y cuándo curarse. Supongo que las personas con cáncer serían más felices si pudieran extirparse la enfermedad. Pues bien, mi enfermedad es estar viva. Y codificando y pasando en claro no me están dejando sacarme el cáncer de encima. Quieren que tenga cáncer, porque no puedo hacerLES eso. ¿Eso? ¿No puedo qué cosa? ¿No puedo extirpar mi dolor? ¿Debo vivir muriendo para que OTROS no sufran? ¿Tengo cara de Jesucristo? ¿Tengo cara de tener ganas de aguantar mi pena para que otros no lloren cinco minutos o cinco meses mi muerte y después continúen con sus vidas?
¿Si ustedes estuvieran muriéndose de dolor por alguna razón, no les gustaría acabar con ello? ¿O prefieren morirse de sufrimiento lentamente y caer en una completamente evitable agonía a fin de no molestar a terceros? Además, déjenme decirles: cuando hay dolor los demás dejan de existir. No se piensa en nadie más, no se piensa siquiera en uno mismo: porque dejas de existir como persona, pasas a ser simplemente un vegetal con ganas de suicidarse. No más que eso. Tu fin último es planear un suicidio con clase, con estilo, para al menos, no dejar todo ensangrentado. Los otros no existen: sos vos y la muerte. Son la muerte, las pastillas, la soga, el balcón, la bañera, el secador de pelo, el maldito tren, lo que fuera. Sos vos y tu muerte, más próxima que nunca. Y esta vez es claramente inevitable.
Todavía hoy no me explico por que me sentía así, por que un desamor había desenterrado todos los fantasmas de mi infancia, que alguna vez me provocaron una honda tristeza, por que carajo un pibe había revivido todos los muertos enterrados y ahora gracias a eso tenía ganas de morir. Increíble lo que lograste en mi, increíble que hayas sido el detonante de mi depresión, que por años fue tapada con falsas expectativas, con risas desganadas, con mentiras. No fuiste el culpable de nada, solo la gotita que revalso el vaso que se lleno por tantos años. Se me ponen los pelos de punta cuando leo esos borradores suicidas, y después de leerlos lloro incansablemente, por que no puedo entender por que quería hacer semejante mierda, por que quería dejar sola a mi mamá, por que había llegado a estar así. Me pienso en como era y me doy asco, me siento una cobarde, por haberme querido ir sin afrontar la situación, por tener miedo de vivir, rechazo esa parte de persona que alguna vez llegue a ser. Fue la primera y única vez que sentí ganas de morirme, y estaba decidida a hacerlo, iba a morir de hambre. Quería llamar la atención de alguien, como lo había echo una vez, cuando era una nena. No quería comer, para que me dieran bola, me llevaron a cuatro o cinco médicos para ver que me pasaba. Todos contestaban lo mismo: es una maña, se le va a pasar. Así, una vez que me sentía protegida y cuidada otra vez todo volvía a la normalidad. Estaba haciendo lo mismo, pero sin medir consecuencias. La anemia que atacó mi cuerpo después y hasta hoy me sigue persiguiendo es el resultado de pasarme tres meses tirada en una cama sin comer, sin ver a nadie, sin ganas de nada.
Vaya a saber uno como pero hoy un año y meses después siento mas ganas de vivir que nunca. El como el sol que viene después de una tormenta. Esta acá, mas brillante que nunca y me invita a asomarme para conocerlo. Seguiré luchando, aunque hoy no me sienta con la fuerza suficiente, aunque me siga disgustando la imagen que me devuelve el espejo, aunque mi casa sea un caos, aunque me sienta sola, en el fondo se que no lo estoy y que estoy rodeada de gente que me quiere y que quiere verme bien. Si tuve fuerza para salir de ese infierno, voy a tener la fuerzas suficiente para afrontar lo que me pasa ahora, y para salir adelante como siempre. De ahora en mas, todo lo que haga va a ser por esa mujer que un 25 de abril supo darme la vida y por que aunque a veces quiera matarlo no podría vivir sin mi hermano. Ellos son mi motor, y por ellos voy a luchar hasta el día que me muera. Por todo lo que hiciste por mi desde el día que nací, por toda esa tristeza que vaya a saber uno como, pero que la transformas en alegría y me la trasmitís día a día, por que como bien dice Aysine: Mujer bonita es la que lucha. Y vos y tu lucha diaria son la cosa mas HERMOSA que jamás vi. Que mas allá de que no le pongan tu nombre a una calle, ni hagan un monumento en tu honor, para mi, vas a ser la mejor mujer que piso este planeta en años, la que deja todo por ver felices a sus hijos, para mi eso vale mas que cualquier cosa y a partir de hoy solo prometo cuidarte y estar con vos, mas allá de todas las cosas que me puedan pasar, lo mas importante en mi vida sos vos, y tu felicidad. Prometo que voy a hacerte feliz y voy a darte una mano para seguir adelante, como vos lo hacías cuando yo era chiquita y me daba miedo andar en bicicleta sola.
Nunca jamás voy a soltarte la mano mamá. Gracias por tanto y PERDON por tan poco.
Sí, pensaba que necesitaba algo más de un hombre, pero todo lo que podía pensar ahora era: “necesito morirme”. Claro, eran solo fantasías. Era mi “primera desilusión amorosa”, como decía la gente en general. Yo muy profundamente tenía la convicción de que no era simplemente una nena que dejaba a su primer novio e iba a superarlo en cinco o seis días, ni semanas, ni años. Sabía que el había marcado mi vida para siempre.
Antes de conocerlo, era una mujercita gris, pero autosuficiente, hermosa e inteligente. Ahora, dos años después era una versión pervertida de lo que solía ser. Me había convertido en una persona desdeñosa, alguien que no sabía gratificar a otros, que siempre buscaba el placer propio. Merecía placer, merecía dejar de sufrir… y por sobre todas las cosas: no podía parar de imitarlo.
Ahora bien, por otra parte: no comer genera desgano, genera enemistades inexistentes, hace que quienes te aman muten en enemigos mortales. Hace que quieras huir de tu casa, de tu cuerpo, de tu cabeza: todo te agota, te hace sentir un cadáver odioso al que todos temen acercarse. Muchos porque no saben qué esperar de vos y otros tantos porque tienen miedo de que te mueras si te hablan. Yo me estaba muriendo aunque la gente no se me acercaba. No comer, además, vuelve el alimento un enemigo íntimo: “lo que me alimenta me destruye” solía decir. Es una frase conocida dentro del ambiente pro-anorexia “Quod me nutrit me destruit”. Aquella cita podía ser aplicada en muchos sentidos y de diferentes maneras en mi vida. En mi caso dos cosas importantísimas me alimentaban y destruían a la vez. Una, la comida. La segunda era un pendejo de mierda
Fueron tres meses donde me sentí mas sola y fea que nunca. Quería morirme, solo eso. Deja de respirar, dejar de sufrir, dejar de sentir, dejar de existir. Tres meses que se asemejaron a tres mil años de soledad y dolor extremo. Hubiera preferido que me pise un camión y quedar cinco meses en cama a sentir semejante dolor en el alma... si es que aun tenía un alma.
Por aquellos días era muy aceptable llorar hasta el desmayo o el interminable dolor de cabeza. Era común tener tanto odio por uno mismo, tanto que hasta nos parecen irreales e inentendibles todos aquellos años de convivencia con nuestras mentes perturbadas, tantos años de soportarse a uno mismo. Y luego llegan los reproches: ¿por qué no me di cuenta antes de que me odio? ¿Por qué no me eliminé tiempo atrás?
Uno no quiere vivir porque sufre, porque está triste. Entonces algún ser muy inteligente (seguramente amigo o familiar) te dirá que todo el mundo te quiere, que todos te aprecian, que no podes HACERLE ESO A TU FAMILIA.
Muy bien, recapitulemos: entonces uno tiene que vivir en pena porque no se le puede hacer “eso” a la familia. ¿Eso? ¿HACER QUÉ?, me sigo preguntando yo, a través de los años. ¿Hacer qué mierda? Si uno está enfermo debería elegir cómo y cuándo curarse. Supongo que las personas con cáncer serían más felices si pudieran extirparse la enfermedad. Pues bien, mi enfermedad es estar viva. Y codificando y pasando en claro no me están dejando sacarme el cáncer de encima. Quieren que tenga cáncer, porque no puedo hacerLES eso. ¿Eso? ¿No puedo qué cosa? ¿No puedo extirpar mi dolor? ¿Debo vivir muriendo para que OTROS no sufran? ¿Tengo cara de Jesucristo? ¿Tengo cara de tener ganas de aguantar mi pena para que otros no lloren cinco minutos o cinco meses mi muerte y después continúen con sus vidas?
¿Si ustedes estuvieran muriéndose de dolor por alguna razón, no les gustaría acabar con ello? ¿O prefieren morirse de sufrimiento lentamente y caer en una completamente evitable agonía a fin de no molestar a terceros? Además, déjenme decirles: cuando hay dolor los demás dejan de existir. No se piensa en nadie más, no se piensa siquiera en uno mismo: porque dejas de existir como persona, pasas a ser simplemente un vegetal con ganas de suicidarse. No más que eso. Tu fin último es planear un suicidio con clase, con estilo, para al menos, no dejar todo ensangrentado. Los otros no existen: sos vos y la muerte. Son la muerte, las pastillas, la soga, el balcón, la bañera, el secador de pelo, el maldito tren, lo que fuera. Sos vos y tu muerte, más próxima que nunca. Y esta vez es claramente inevitable.
Todavía hoy no me explico por que me sentía así, por que un desamor había desenterrado todos los fantasmas de mi infancia, que alguna vez me provocaron una honda tristeza, por que carajo un pibe había revivido todos los muertos enterrados y ahora gracias a eso tenía ganas de morir. Increíble lo que lograste en mi, increíble que hayas sido el detonante de mi depresión, que por años fue tapada con falsas expectativas, con risas desganadas, con mentiras. No fuiste el culpable de nada, solo la gotita que revalso el vaso que se lleno por tantos años. Se me ponen los pelos de punta cuando leo esos borradores suicidas, y después de leerlos lloro incansablemente, por que no puedo entender por que quería hacer semejante mierda, por que quería dejar sola a mi mamá, por que había llegado a estar así. Me pienso en como era y me doy asco, me siento una cobarde, por haberme querido ir sin afrontar la situación, por tener miedo de vivir, rechazo esa parte de persona que alguna vez llegue a ser. Fue la primera y única vez que sentí ganas de morirme, y estaba decidida a hacerlo, iba a morir de hambre. Quería llamar la atención de alguien, como lo había echo una vez, cuando era una nena. No quería comer, para que me dieran bola, me llevaron a cuatro o cinco médicos para ver que me pasaba. Todos contestaban lo mismo: es una maña, se le va a pasar. Así, una vez que me sentía protegida y cuidada otra vez todo volvía a la normalidad. Estaba haciendo lo mismo, pero sin medir consecuencias. La anemia que atacó mi cuerpo después y hasta hoy me sigue persiguiendo es el resultado de pasarme tres meses tirada en una cama sin comer, sin ver a nadie, sin ganas de nada.
Vaya a saber uno como pero hoy un año y meses después siento mas ganas de vivir que nunca. El como el sol que viene después de una tormenta. Esta acá, mas brillante que nunca y me invita a asomarme para conocerlo. Seguiré luchando, aunque hoy no me sienta con la fuerza suficiente, aunque me siga disgustando la imagen que me devuelve el espejo, aunque mi casa sea un caos, aunque me sienta sola, en el fondo se que no lo estoy y que estoy rodeada de gente que me quiere y que quiere verme bien. Si tuve fuerza para salir de ese infierno, voy a tener la fuerzas suficiente para afrontar lo que me pasa ahora, y para salir adelante como siempre. De ahora en mas, todo lo que haga va a ser por esa mujer que un 25 de abril supo darme la vida y por que aunque a veces quiera matarlo no podría vivir sin mi hermano. Ellos son mi motor, y por ellos voy a luchar hasta el día que me muera. Por todo lo que hiciste por mi desde el día que nací, por toda esa tristeza que vaya a saber uno como, pero que la transformas en alegría y me la trasmitís día a día, por que como bien dice Aysine: Mujer bonita es la que lucha. Y vos y tu lucha diaria son la cosa mas HERMOSA que jamás vi. Que mas allá de que no le pongan tu nombre a una calle, ni hagan un monumento en tu honor, para mi, vas a ser la mejor mujer que piso este planeta en años, la que deja todo por ver felices a sus hijos, para mi eso vale mas que cualquier cosa y a partir de hoy solo prometo cuidarte y estar con vos, mas allá de todas las cosas que me puedan pasar, lo mas importante en mi vida sos vos, y tu felicidad. Prometo que voy a hacerte feliz y voy a darte una mano para seguir adelante, como vos lo hacías cuando yo era chiquita y me daba miedo andar en bicicleta sola.
Nunca jamás voy a soltarte la mano mamá. Gracias por tanto y PERDON por tan poco.
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Familia,
Past,
Todos putos
23 dic 2012
Un piso de madera un poco particular... elevado un par de centímetros del suelo... sobre el cuelgan telas, cables,luces y también sobre el se viven grandes momentos y se experimentan sentimientos encontrados.
A veces buscamos la manera de expresar lo que sentimos, y al expresarlo no sentimos que lo hacemos de la manera que queríamos, hasta que encontramos ese lugar...
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