Vuelve, esa sensación de vacío, vuelve. Ese frío en las manos, esa boca seca y amarga, ese temblor en las piernas, esas ojeras, esas uñas escamadas y amarillas, esos mareos, esa liviandad que a la vez pesa tanto.
Vuelven los espejos rotos, las marcas en la piel, el dolor intermitente de cabeza, esas ganas de no ser nada, esa oscuridad.
Vuelve de cerquita, por que en realidad nunca se fue, siempre estuvo ahí, esperando que baje la guardia para atacar, una vez mas, como tantas otra veces. Y por mas que yo no quiera, y luche contra el, y desee con todas mis fuerzas estar bien y ser feliz mi cuerpo me odia, y me devuelve en pequeñas porciones de dolor todo lo que le hice hace tiempo atrás.
Es como un círculo vicioso del que no puedo salir, como una película que se repite interminables veces sin parar, es como caerse y volverse a levantar, sin avanzar un solo paso.
Es, como en los sueños, esos que tiene muchas personas, de tener la sensación de estar corriendo muchísimo y no avanzar nunca.
Así se siente.
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