Glup glup glup. Llueve en la ciudad, combina con el domingo, depresivo, para ahorcarse con un cable usb. Me cae agua de la nariz, me pica la garganta hasta los oídos.
El ruido de la bomba de agua me pone histérica. Miro para afuera y todavía me acuerdo de como era la casa de enfrente antes de que la remodelaran. Tenía un paredón bajito, pasto, mucho pasto y flores y ahí atrás la casa. Una puerta y dos ventanas a los lados. No se porque siempre que la miro es imposible no acordarme de como era antes. Como cuando miro mi bici, y me remonto automáticamente al día que aprendí a andar en ella. Tenía una remera con unas tiritas atrás y mi tía me agarraba de ellas para no caerme.
También me acuerdo de cuando bajaba en las esquinas, daba vuelta la bici e iba para el otro lado, porque eso de doblar en u era muy complejo. Imposible olvidarme el día que estaba andando en bici por la manzana de casa con el chico que me gustaba... Ibamos a la par y yo no podía despegar la mirada de esos rulos rubios que le caían en la frente, hasta que de repente PLUM! Tiré una señora al piso, la atropelle y la pase por encima con mi bici bordo rodado 26. La señora me dijo de todo menos que era linda e inteligente. Y yo, con mi cara del mismo color que los fierros de mi bici, me volví a subir y reí, reí hasta llorar con Ramiro. El chico que me gustaba, y que siempre faltaba el primer día de clases, todos los años. Venía a buscar la tarea a mi casa con su mamá, porque vivían cerca... aunque en ese momento yo pensaba que era porque había una remota posibilidad de que el también gustará de mi. Y que nos ibamos a casar y a tener hijos y perros y hasta una casa del árbol. Pero la realidad fue que a eso de los 16 17 se fue a vivir a Mar del Plata y nunca más lo volví a ver.
Nunca voy a aprender a andar sin manos, pero no me importa porque si de vez en cuando cierro un poquito los ojos, el viento que me pega en la cara me hace sentir que vuelo un poquito. Aunque todavía me ponga nerviosa cuando algún micrero asesino me pasa cerquita.
Volví, soy otra... o la misma de siempre... o no se, pero acá estoy.
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