20 feb 2013
Después de todo, ella era feliz.
No pensaban verse ahí, hacia dos años que ninguno tenía contacto con el otro, después de ese acto chiquilin que tanto le dolió a ella. La sorpresa fue mutua, una sonrisa dibujada en la cara de el, una cara no tan amigable de ella. Se saludaron, como se saludan dos personas que se ven frecuentemente y ella se fue, perdiéndose entre la multitud de gente.
Pero el destino hizo que un rato mas tarde, se volvieran a cruzar y esta vez ella no podía escapar a las palabras que ese hombre tenía para decirle...
-Hacia tanto que no te veía, yo sabia que un día de estos te iba a encontrar... le pregunto siempre a tu amiga por vos, como andas, en que andas... y ahora que te encuentro, quiero que sepas que quiero que este todo bien entre nosotros ...
Ella seguía oyendo atentamente.
- Te quería encontrar para decirte esto, yo no iba a irte a buscar a tu casa, como vos tampoco me ibas a venir a buscar.
- Claro esta que no, respondió ella
- Pero yo sabia que un día te iba a ver y bueno, te pido perdón, no se que me paso.
- Eras medio gil tal vez?
- Si, era un... fui un gil, perdón
- Todo bien.
Y de repente ella se sintió en brazos de una persona que había extrañando muchísimo tiempo.
Estaban ahí, rodeados de gente que consumía cerveza en cantidades industriales, ella se sentía protegida, cuidada y querida otra vez, como antes.
Fuimos un cuento breve que leeré mil veces, pero todavía nos quedan páginas por escribir.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario